Cuando la tierra tiembla…

El terremoto de 1829

El 21 de marzo de 1829 un terremoto asoló buena parte de las poblaciones de la Vega Baja del Segura. La zona es conocida por ser un área de actividad sísmica histórica al confluir tres fallas: la de Benejuzar-Benijofar, la de Guardamar del Segura y la de Torrevieja.

Terremotos de la Vega Baja del Segura de intensidad superior a VII y localización de las fallas activas presentes en la zona según QAFI (IGME, 2017) (1).

Ya en meses anteriores se habían venido sintiendo pequeños movimientos sísmicos, pero ese 21 de marzo de 1829, a las 18:15, se produjo la catástrofe. Un terremoto de 6.6º de magnitud con epicentro entre Benejúzar, Rojales y Torrevieja. Las consecuencias fueron trágicas: cerca de 400 victimas mortales, otras tantas heridas, prácticamente 3.000 viviendas destruidas y más de 2.000 dañadas. Los puentes del río Segura en las poblaciones de Almoradí, Benejúzar, Dolores y Guardamar desaparecieron. Los daños fueron especialmente dramáticos en Almoradí por su disposición de calles estrechas y edificios más altos, pero los efectos se sintieron en muchísimas más poblaciones.

Las ayudas no tardaron en llegar. El obispo de Orihuela Félix Herrero envió una misiva al rey Fernando VII y éste remitió millón y medio de reales de su pecunio particular a la vez que dictó un envío urgente de cereal. Con los ocho millones y medio de reales recaudados en las cuentas abiertas para ayudar a los damnificados se reconstruyeron totalmente los municipios de Almoradí, Benejúzar, Guardamar y Torrevieja.

terremoto 1829

Por lo que respecta a las pérdidas:

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El «Estado de las desgracias» modificadas después del recuento final:

desgracias 1829

En resumen, en Benejúzar 80 víctimas mortales, que ascenderán a 92 tras la modificación, 50 heridos, 11 caballerías, 257 casas quebrantadas, 29 respiraderos, la Iglesia y el puente quedaron registradas como pérdidas ocasionadas por el terremoto del 21 de marzo de 1829 y sus réplicas (hasta el 12 de abril de 1829 cuando todavía no habían cesado).

Un año más tarde, el ingeniero Real Don José Larramendi reconstruirá el pueblo en la otra margen del río Segura ocupando su actual emplazamiento. De los cuatro pueblos reconstruidos en su totalidad (Torrevieja, Almoradí, Guardamar y Benejúzar), Benejúzar era el único de propiedad particular ya que continuaba siendo un señorío de jurisdicción alfonsina del que era titular el conde de Pinohermoso. La reconstrucción se hizo en una planicie sobreelevada lo que permitía mayor protección ante las frecuentes riadas sobre unos terrenos adquiridos al propio conde de Pinohermoso. Como suele ocurrir, a pesar del traslado, algunas familias se mantuvieron en el emplazamiento originario y aún hoy día  el espacio del antiguo caserio es fácilmente reconocible en forma de montículo formado por los restos del pueblo derruido.

El nuevo pueblo contaba con 186 casas en trece manzanas de 30 a 80 pies de frente y 50 a 60 de fondo. 36 de las casas fueron dadas a viudas y propietarios pobres. El resto fueron construidas por sus propios dueños.

Por tanto, un nuevo plano urbanístico ortogonal, formado por cuatro calles paralelas cortadas por tres perpendiculares con una plaza central de 121 metro sde largo por 111 de ancho, donde se levantaba la iglesia.

daños benejuzar

Daños en Benejúzar

benejuzar ruiz de alda 2

Benejúzar un siglo después. Vuelo de Ruíz de Alda (1929)

  1. MARTÍNEZ SOLARES, J.M y BATLLÓ ORTIZ, J. (2017): «Terremotos de la Vega Baja del Segura» en Física de la Tierrahttp://dx.doi.org/10.5209/FITE.57600