Alonso Fajardo, el Bravo

Alonso Fajardo. «El Bravo» para unos, «el Malo» para otros. Alonso, señor de Caravaca de la Cruz, Alcaide de Lorca. Hijo del comendador de Moratalla, suegro del alcaide de Lorca.

rubrica alonso fajardo abanilla 1452

Alonso Fajardo, 1452

Alonso, el orgulloso. Alonso, caudillo. Alonso, vasallo de Enrique IV. Alonso y sus cuitas familiares. Alonso con sus luces y sombras. Poco se puede añadir al personaje histórico.

Le gustaba escribir, no sé si más o menos que a otros señores de la Baja Edad Media, pero su afición ha dejado para la historia un buen número de cartas. De entre todas, destaca la carta que dirige a su rey y señor Enrique IV de Castilla desde Caravaca en agosto de 1458, transcrita por Torres Fontes (1):

SEÑOR:

A par de muerte me es escribir a vuestra señoría tan larga y tan enojosa escritura: mas como los fechos míos cada día empeoran, y la ira vuestra contra mí crece sin razón y justicia, me es forzoso decir claro a vuestra señoría el fin y determinación mía; y porque de ella no puedo huir, mi corazón llora sangre, y por la pena y trabajo que mi alma recibe, me deseo la muerte. Porque, muy alto y poderoso señor, como por todos los sabios se halla, que más vale al hombre ser nacido y condenado que no ser cosa ninguna y no nacer; aunque este caso es duro y fuerte, yo le tengo por bueno; y digo, muy alto señor, que de buenos hechos y malos yo soy el que más ha hecho en vuestros reinos y me he hecho conocido por reinos y señoríos extraños. Los hechos buenos son grandes servicios que yo hice al glorioso señor rey don Juan vuestro padre y a vuestra señoría en vida suya. Los malos después que sois Rey, en defensión mía y de mi honra, a quien soy más obligado que a nadie.

En acrecentamiento de vuestra Corona Real, yo señor peleé con la gente de la casa de Granada, que eran mil y doscientos caballeros y seiscientos peones, y llevaba yo doscientos y setenta de a caballo y mil peones, y con el ayuda de Dios y ventura vuestra los vencí, murieron ochocientos caballeros, y entre ellos nueve caudillos, y fueron presos cuatrocientos moros, de que la casa de Granada se destruyó; por cuya causa están los moros en el trabajo que vuestra señoría sabe.

Yo, señor, combatí a Lorca y la entré por fuerza de armas, y la gané y tuve; adonde se prendieron doscientos moros, y hube gran cabalgada, ropa, bestias y ganado.

Yo gané a Mojacar, donde se hicieron tan grandes fechos de armas que las calles corrían sangre.

Yo, como el negocio era tan grande, requerí, primero que fuese, a Murcia, Almería y otros lugares que me ayudasen y no quisieron; y requerí a vuestra señoría que me mandase dar doscientos de a caballo y no se me dieron; en fin, en aquel hecho hice lo que pude.

Yo descerqué el castillo de Cartagena, que vos tenían en toda perdición.

Y agora en galardón de estos servicios y otros muchos muy notorios, mandáis hacerme guerra a fuego y sangre y dais sueldo a vuestras gentes por me venir a cercar y destruir. Y esto, señor, lo hé a buena ventura, que más quiero ser muerto de león que corrido de raposo. Mas aunque esto sea, tengo esperanza que Dios que es soberano y muy piadoso habrá de mí piedad y me salvará.

Y ahora, señor, por tomar a Dios de mi parte entre vuestra señoría y entre mí, como vasallo y siervo obediente os suplico, y por la pasión de Cristo os requiero, que mandéis cesar el ejército comenzado contra mí; y mirad a mí y a mis servicios con ojos de piedad. Y cuando vuestra señoría contra mí al quiera hacer y yo hiciere deservicios contra vos en defensión mía, Dios os lo demande al ánima y al cuerpo, pues vos señor lo causáis. Y no debéis señor aquejarme tanto, pues sabéis que podría dar los castillos que tengo a los moros y ser vasallo del rey de Granada y vivir en mi ley de cristiano como otros hacen con él: aunque puedo bien defender estas fortalezas diez años, en que vuestra señoría conocería el mal consejo que los de vuestro Consejo os dan.

Y si tanto vuestra señoría de mi mal grado ha, mande me comprar lo mío y de mis parientes y criados y poner en Aragón los dineros, que vos valdría más barato, que gastando sueldo contra mí, y a la postre se cumplirían los deseos de quien lo pide, y irnos hemos de vuestros reinos que no consienten buenos en ellos.

Yo señor no soy para ser conquistado de caballeros de Rey, que estoy en este reino solo y no tengo otro reparo sino a vos que sois mi rey y mi señor y siempre llamándome vuestro me defenderé y vuestro nombre en mi boca y de los míos será loado.

Y si vos señor me negáis la cara por donde yo error haya de hacer, la destrucción del rey don Rodrigo venga sobre vos y vuestros reinos, y vos la veáis y no la podáis remediar como él hizo.

Suplico a vuestra señoría no se enoje de mi escriptura, que el can con rabia a su señor muerde. Miémbrese vuestra señoría de mi agüelo y seis hijos y nietos que habernos vencido diez y ocho batallas campales de moros y ganado trece villas y castillos en acrecentamiento de la corona real de Castilla; porque no debiera de haber por mal empleado lo que habemos.

Si vuestra señoría por complacer a algunos de sus reinos me ha hecho males’, no por eso quite su gran poder para hacer bienes y mercedes. No para el poder de los reyes en mantener los Grandes, mas en perdonar y hacer de pequeños grandes. Dios no puede ser loado del muerto, del vivo sí, ni menos el condenado le puede servir. Miémbrese vuestra señoría que tengo en mi poder vuestras firmas y sellos para ayudar mi persona y defender lo que tengo. Estas publicaré a do estuviere, y enviaré a reinos cristianos.

O Rey muy virtuoso, soy en toda desesperación por ser así desechado de vuestra Alteza; soez cosa es un clavo y por él se pierde una herradura, y por una herradura un caballo, y por un caballo un caballero, y por un caballero una hueste y por una hueste una ciudad y un reino.

Muy poderoso señor, la Santa Trinidad acreciente la vida y real estado de vuestra señoría, y os muestre el camino de su servicio. De mis villas de la Cruz a veinte de Agosto.

Pues poco más se ha de decir. Alonso lo ha dicho todo.

 

Alonso, hijo de Gonzalo e Isabel, esposo de Maria, padre de Mencia , suegro de Gonzalo. Alonso, uno de mis 32.768  pentadecabuelos, implexos aparte (la cifra estremece de sólo pensarla…). Alonso, la fortuna de haber pasado a la historia con nombre y apellidos. Alonso en la memoria colectiva. ¿Qué fue del resto? Jornaleros y cabreros, herreros y artesanos. Aquellos cuyas vidas nunca saldrán a la luz y del que, con suerte, sólo alcanzaremos a conocer su nombre y apellidos…

De la subjetividad en la historia, si eso,  podemos hablar otro día… 😉

 

 

minuta alfonso fajardoMinuta de Alonso Fajardo, alcaide de Lorca, sobre la merced anual de 3.000 maravedíes. 1451. AGRM, AGS, EMR, MyP, leg. 2, fol. 150.

 

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(1) Torres Fontes, J.(1944): «Carta de Alonso Fajardo al Rey de Castilla» en Fajardo el bravo: apéndice documental. Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones. ISSN: 0365-7973.

4 comentarios

  1. Hola, te escribo porque un día encontré de casualidad tu blog y fue buscando algo sobre Alonso Fajardo del que yo también soy descendiente, por tanto tú y yo somos parientes. Yo desciendo de un hijo de Diego Lisón Serrano que se llamaba Alonso y soy descendiente directo de Alonso Fajardo el Bravo en 16 generaciones. Soy de Pamplona, aquí cayó en el siglo XIX Jacinto Saez García, procedente del Pilar de la Horadada, casado con Vicenta Mur Galindo, de Graus, en Huesca, padres de mi tatarabuela Ángela Saez y Mur, casada con mi tatarabuelo Gervasio Udobro Sanz. Por lo tanto tus ancestros son mis ancestros. Yo he ido para atrás y he llegado, por la vía Lisón, al parentesco que tenemos con los reyes de León y de Castilla por la vía de Aldonza de León hija natural de Alfonso IX y luego la cosa se extiende y emparentamos con toda la realeza europea. Encantado de saludarte

    Jose Castells Archanco

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Replica a Año Jubilar 2024: La última batalla de Alonso Fajardo 'El Bravo'. - El faro de Murcia Cancelar la respuesta