El Montesinos más íntimo…

José Montesinos Pérez de Orumbella, maestro en Artes, escritor público, catedrático en Latinidad en la Universidad de Orihuela, ciudad donde nació en 1745 y murió en 1828, escribió entre otras obras el monumental «Compendio Histórico Oriolano«, 20 volúmenes manuscritos que no llegaron a ser publicados pero que hoy podemos disfrutar gracias a su digitalización y libre disposición por parte de la Caja Rural de Orihuela.

20 volúmenes y miles de páginas manuscritas. Y entre historias, Montesinos nos va mostrando su perfil más íntimo: sus padres, sus esposas, sus hijos, su hermana menor…. Todos ellos aparecen reflejados a lo largo de estas páginas superando con ello el olvido del paso del tiempo…

Nicolasa

Madre de Joseph, nació aproximadamente en 1720. Era hija de Francisco Martínez del Pozo, natural de Jaén, y de Antonia de los Reyes, nacida en Villanueva de los Infantes. Fue criada en casa de D. Salvador Lapuente, alguacil Mayor de la Santa Inquisición y su esposa.

Josepha.

Hermana menor de José. Las palabras que José dedica a su hermana no pueden dejar indiferente a ninguno. José se desnuda en estas páginas y habla sin tapujos de la dura vida que le tocó vivir a su hermana pequeña. Un marido cruel de quien Montesinos deja testimonio con nombre y apellidos, Ignacio Albertos Navarro, y al que no duda en tildar como de «condición altiva, fuerte, arrogante, gritón y algo de estrafalario, acompañado de una luciferina soberbia y poco don de gobierno». El carácter del cuñado podría quedarse en mera anécdota, pero pasa a categoría de desgracia cuando Montesinos testimonia que su hermana vivía un purgatorio en vida a su lado: palos, bofetadas en pública calle, hasta ponerle un cuchillo en la cabeza para quitarle la vida… Es más, culpa a este matrimonio de ser causa de la muerte de la madre de ambos.

Juana, Josefa María y María Manuela

Sus tres esposas. A todas ellas les dedica un capítulo de su obra representándolas en dibujos arquetipados con sutiles diferencias.

Trata con especial cariño a la primera de ellas, Juana, a la que recuerda con admiración y mucha tristeza.

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