El 12 de mayo de 1706, hace la friolera de 320 años, buena parte de la península ibérica, el norte de África y un cinturón que recorrió el centro del continente europeo vio sus cielos oscurecer a primera hora de la mañana. Un eclipse que tiene el honor añadido de ser el primero en aparecer reflejado en mapas predictivos mostrando su recorrido a la perfección.

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Ahora bien, 1706. Guerra de la Sucesión. Eclipse y superstición. El juego está servido…
En estos momentos, las tropas borbónicas y las austracistas estaban en plena lucha por el trono español. Y la propaganda política de la Gran Alianza no desaprovecharía la ocasión. Si Luis XIV, abuelo del futuro Felipe V, era conocido como el Rey Sol y su emblema, un sol radiante, la interpretación del eclipse resultaba obvia: Dios mandaba un mensaje claro al mundo: el Sol sería oscurecido por la luna, al igual que los Borbones lo serían por los austracistas.

Y así pareció resultar. Los franceses debieron retirar sus tropas levantando el sitio de Barcelona a principios de mayo tras la llegada de la ayuda de la flota de la Gran Alianza, mientras que en Valencia las fuerzas austracistas afianzaron su dominio casi total. La superstición llegó al extremo de que la propia Academia de Ciencias francesa se viera en la obligación de publicar comunicados urgentes para recordar que se trataba de «un simple fenómeno natural, sin ningún significado político».
A las potencias aliadas les faltó tiempo para aprovechar la ocasión y acuñaron diferentes medallas que dejaban constancia del hecho resaltando la relación de la derrota borbónica con el eclipse de sol:

En esta medalla, Felipe de Anjou se ve obligado a huir de Barcelona perdiendo la corona en su carrera, con el escudo de Austria mientras un angelote se presta a tapar el sol, ocasión que aprovecha el duque de Marlborough a caballo para vencer a los enemigos, mientras las ciudades derrotadas, personificadas como matronas le ofrecen sus llaves (Foto Künker-ACS).
La historia, de hecho, tenía otros planes… aunque, para entonces, el eclipse ya había sido olvidado.
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Y en Orihuela ¿cómo se vivió el eclipse?
Pocas noticias han llegado a nuestros días de estos hechos, pero el notario Miquel Gilarte sí dio fe con estas palabras recogidas en una de las páginas finales de su libro de protocolos correspondiente a este año:
«En Orihuela a 12 de mayo de 1706 a las que seria las diez del día hubo un eclipse de sol, y se oscureció el día de tal conformidad que en la catedral se encendieron antorchas para continuar los oficios de que doy fe, y habiendo personas de edad de 80 y más años dijeron que en todo tiempo no habían visto eclipse de sol que se oscureciera tanto el día…» (1)
Y bien, el bueno de Miquel indicó que serían las diez de la mañana, aunque en realidad, el eclipse solar alcanzó su plenitud a las nueve y diez, si bien, el proceso se inició bastante antes y finalizaría cerca de las diez y media.

(1) OJEDA NIETO, J. (2016): Estampas de Orihuela (siglox XVI y XVII), pág. 283. Editorial Codex, Orihuela.